Ecuador es uno de los sitios más impresionantes que he visitado, y sobre todo el más inesperado. Un país del que no tenía referencias: ningún conocido había estado, no tenía nadie de confianza a quien preguntar y no sabía qué esperarme. Investigando, me parecía un destino precioso y no entendía su poco reclamo turístico.
Después de pasar dos semanas allí, puedo decir que lo entiendo aún menos. Ecuador es increíble. Ciudades coloniales llenas de color, volcanes, cascadas, pueblos andinos, paisajes abrumadores, Amazonía y una gastronomía que despunta entre otros países de Sudamérica. Y además, tiene la segunda reserva marina más importante del mundo en sus Islas Galápagos.
En este post dejo mi diario de viaje, para que podáis ver paso a paso cómo organicé mi ruta de un extremo a otro del país en casi 20 días.
Día 0. Llegada a Quito
Llegamos a Quito por la noche después de un vuelo con Avianca con escala en Bogotá. Lo bueno de esta escala es que en el aeropuerto tienen un puestecito de arepas!
Al llegar habíamos reservado un transfer a través de Booking y su servicio de taxis de aeropuerto, que nos llevó directamente del aeropuerto Mariscal Sucre a nuestro hotel: Casa Alquimia.. Llegamos y nos fuimos directos a la cama, estábamos agotados!
Día 1. Quito
Nos despertamos muy pronto gracias al jetlag de esta parte del mundo, que me encanta porque hace mucho más fácil madrugar!

Subimos a la azotea del hotel a desayunar, con vistas al Mirador el Panecillo. El desayuno de Casa Alquimia es genial: huevos al gusto, bowl de fruta, smoothie recién hecho con fruta de temporada, panecillos calentitos con orégano, queso andino, mantequilla y mermelada caseros…

Quito fue la primera ciudad del mundo en ser Patrimonio de la Humanidad, actualmente tiene el casco histórico mejor conservado de Hispanoamérica y es la segunda capital más alta del mundo, después de La Paz: está a 2.800m, rodeada de 12 volcanes.

Empezamos por el corazón de toda ciudad: su plaza principal. En este caso, La Plaza Grande. Aquí se encuentran varios de los edificios más importantes de Quito: El Palacio de Carondelet, la Catedral Metropolitana, el Palacio Arzobispal y el Palacio Municipal.

Después de visitar y disfrutar de la Plaza, llegó la hora de comer. Elegimos ¡Hasta la vuelta, Señor!, en el tercer piso del Palacio Arzobispal. Es un sitio muy bonito aunque bastante turístico, donde empezar a introducirte en su gastronomía: empanadillas de verde (las empanadillas ecuatorianas son brutales!), su ceviche con chips de plátano y palomitas, seco de chivo, o incluso lanzarte a por tu primera fritada!

Después de comer fuimos hacia la Basílica del Voto Nacional, a 10 minutos a pie de la Plaza Grande. Fue el sitio que más me impresionó de Quito: un edificio construido en el s.XX y considerado la obra más importante de la arquitectura neogótica ecuatoriana. Tiene mucha influencia europea: es obra de un arquitecto francés que se inspiró en Notre Dame.
Además de admirarla desde fuera y recorrer sus preciosos exteriores, merece la pena entrar a ver sus capillas y subir a su terraza superior. Precio: 2$.

El resto del día callejeamos por Quito sin rumbo, disfrutamos de sus callecitas, de sus colores, de sus tiendas de artesanías y sus fruterías improvisadas en las aceras. Caminamos por sus cuestas empedradas y fuimos parando en todos los rincones que fueron responsables de que me enamorara de Quito.

Después de un largo paseo, fuimos hacia el hotel y aprovechamos que justo en frente teníamos la Iglesia de Santo Domingo. De hecho, la foto está hecha desde la ventana de nuestra habitación!

Esta Iglesia, ubicada en una plaza con el mismo nombre, es un templo católico compuesto por 10 capillas, la más conocida de todas es la Capilla del Rosario, donde se conservan reliquias traídas de Roma.

Después de la visita, fuimos al hotel a descansar, darnos una ducha, y camino a la Calle La Ronda, una callecita adoquinada con mucho encanto: edificios del s.XVII donde vivieron artistas, escritores y políticos, ahora rodeados de bares y restaurantes con camareros en la calle ofreciéndote sus ‘canelazos’… Una de las calles con más vida de la ciudad, especialmente al caer el sol los fines de semana!
Os dejo más información para recorrer Quito en 24h:

Día 2. Otavalo y la Laguna Cuicocha
Volvimos a madrugar bastante para recoger nuestro coche e irnos directos al norte de Quito: Otavalo y la laguna Cuicocha. Toda la ruta que realizamos a partir de ahora es en coche hasta llegar a Guayaquil, donde lo dejamos para coger el vuelo a Islas Galápagos.
Conducir por las carreteras de Ecuador es sencillo, están en buen estado y no tendrás ningún problema a nivel conducción. Eso sí: no intentes calcular la duración de tu viaje en función a los kilómetros, tardarás casi el doble!
Para llegar, debes coger la Panamericana (si haces este viaje, te familiarizarás mucho con ella!). Tardarás unas 2 horas y media. Otra opción es ir en autobús desde Quito por unos 3$.

Otávalo
La primera parada fue Otavalo, el pueblo indígena con mayor éxito económico de América y uno de los que mejor conserva su cultura. Es especialmente famoso por su Mercado Artesanal, en la Plaza de los Ponchos.
Tuvimos la suerte de poder ir un sábado, el mejor día para visitar la ciudad, convertida en un inmenso mercadillo de incontables puestos de ponchos, artesanías, frutas y verduras… Su horario es de 7.00 a 18.00h.

Después de patear un par de horas la zona, fuimos a comer a Mi Otavalito, un restaurante tradicional lleno de gente local (siempre es buena señal!). Aquí probamos nuestra primera fritada, uno de sus platos estrella! El precio medio es de 8$/persona.

Laguna Cuicocha
Cuicocha es una laguna de cráter que se formó hace unos 3000 años y se encuentra a 3.068 metros sobre el nivel del mar. Su nombre viene de Tsuish Kucha, “laguna de los dioses”. Es un sitio sagrado para ciertos pueblos indígenas que cada solsticio de verano acuden para purificarse.

Desde Otavalo tardamos unos 30 minutos. Una vez llegas, tienes una vista panorámica de la laguna y 3 opciones para visitarla: navegar en las lanchas habilitadas, realizar el sendero que rodea toda la laguna, o simplemente admirarla desde su cafetería con un choclo a la brasa con queso!

Si finalmente decides hacer el trekking, tardarás unas 4-5 horas paseando alrededor del cráter. Dicen que es un sendero bien señalizado de dificultad moderada! La entrada es gratuita y el horario es de 8.00 a 17.00h.
Vuelta a Quito
Volvimos a Quito después de la visita, pero otra posibilidad si no quieres pegarte la paliza de coche es dormir en Otavalo, que tiene buenas opciones de alojamientos, muchos sitios para cenar y buen ambiente.
El jetlag nos volvió a ganar y no tuvimos fuerzas de salir a cenar, pero os dejo algunos restaurantes que me recomendaron:
A la llama (Parque La Carolina)
Achiote (Plaza Foch)
Somos Ecuador (Parque La Carolina)
La Purísima (Barrio San Blas)
Tributo (Floresta)
Pims (El Panecillo)
Día 3. Empezamos la Avenida de los Volcanes: Cotopaxi y la Hostería Papagayo
¡Y llegó el momento! Esta ruta fue uno de los motivos por los que decidí viajar a Ecuador: volcanes, cascadas, haciendas históricas y ciudades coloniales. Kilómetros y kilómetros de paisajes que no olvidaré nunca.

Empezamos el día dejando atrás Quito y comenzando la avenida de los volcanes hacia el volcán Cotopaxi. El camino es genial porque empiezas a verlo antes de lo que piensas y el resto del camino hasta llegar es admirarlo y, en mi caso, llenar el móvil de fotos desde todas las perspectivas.
El volcán Cotopaxi es el gran icono de Ecuador y su segunda cima más alta: 5.897m. Se trata de un volcán activo, el segundo más peligroso del mundo. Por este motivo ha perdido turismo en los últimos años. Sin embargo, tiene una red de monitorización con muchos recursos.

La entrada al parque es gratuita y abre todos los días de 8h a 17h. Recomiendo ir a primera hora porque tendrás más oportunidades de ver la cumbre despejada. Nosotros tuvimos suerte y empezó a taparse al irnos!
Para visitar el parque es necesario hacerlo en coche. Tanto si estás recorriendo Ecuador en tu coche como si no, te recomiendo contratar un guía con 4×4 en la entrada del parque, especialmente si vas a subir al refugio. Es mucho más cómodo ya que a muchos coches les cuesta subir y vimos varios que se quedaron por el camino. Dentro no hay cobertura por lo que es imposible llamar si te pasa cualquier cosa.

Después de un buen rato en el coche, llegamos al parking a las faldas del Cotopaxi. Desde allí, el plan es subir al refugio José Ribas, el primero de los dos refugios. La subida no es complicada pero sí muy cansada, y se dificulta si sufres mal de altura. Por eso al llegar el refugio tiene listo un buen chocolate caliente, que ayuda a abrir los pulmones!
Después de visitar el refugio, tomamos rumbo a la laguna Limpiopungo! Sin parar de ver los volcanes que rodean el parque nacional, no está solo el Cotopaxi!

Pasamos el día con Frank, un guía genial que nos contó un montón de cosas tanto del Cotopaxi como de Ecuador en general. Además, es escalador y ha subido el Cotopaxi más de 300 veces. Una de ellas, el volcán se activó cuando estaba subiéndolo con un grupo de españoles. Disfrutamos mucho del día y mereció la pena pese a que no es económico: cuesta unos 40$

Al terminar la visita a Cotopaxi, Frank nos recomendó un sitio para comer: El Mirador Chasqui. El entorno es una pasada: vistas panorámicas al volcán y una explanada llena de perritos que han adoptado los dueños del sitio, además de alpacas, ovejas, y otros animales. Comimos un locro de papa que nos asentó el cuerpo para entrar en calor! Precio medio: 12$

Después de comer nos dirigimos a la hacienda que teníamos reservada en esa zona: Hostería Papagayo. Tenía muchísimas ganas de llegar y de aprovechar este maravilloso sitio. Un hotel que fue hacienda colonial y que ha mantenido sus techos, su suelo, su vigas… Todo precioso, en medio de la naturaleza con caballos, burros, gallinas, cerdos y alpacas.

El resto del día disfrutamos del lugar, paseamos por los alrededores, dimos de comer a los animales, nos dimos un baño y cenamos en su precioso restaurante: todo comida de su granja.

Hotel día 3: Hostería Papagayo
Día 4. Laguna Quilotoa y Baños
Nos despedimos de la Hostería Papagayo con un riquísimo desayuno hecho de huevos de sus gallinas, queso que hacen en la propia hostería, fruta… y cogemos el coche rumbo a la laguna Quilotoa! El trayecto dura media hora.

Quilotoa es uno de los sitios que más me impresionó de toda la ruta por Ecuador: el cráter de un volcán de 3km convertido en una de las lagunas volcánicas más bonitas del mundo, en un enclave único.

Nada más llegar, tienes una vista impresionante de la laguna. No te hará falta pagar por ningún mirador, en el camino no dejarás de ver unas vistas que te dejan sin aliento. Adjunto foto 🙂


La bajada dura unos 45 minutos y no es nada complicada: un camino de arena cuesta abajo con estas vistas durante todo el recorrido. Puede que te de algo de angustia pensar en que todo lo que estas bajando lo vas a tener que subir, pero llegar a la orilla de la laguna es una gran recompensa.

Una vez abajo, además de admirar la laguna y descansar, llega el momento más esperado de la excursión: navegar por el cráter! Puedes hacerlo tanto en kayak (1$) como en lancha de motor (5$). En nuestro caso, había muchísimo viento por lo que nos dijeron que solo podríamos hacerlo en lancha. Fue una experiencia preciosa que recomiendo si o si!

La bajada es sencilla pero la subida es complicada. Tardarás 1 hora si vas rápido, es cuesta arriba, suele hacer calor y es duro. Te ofrecerán varias veces subir en burro, pero desde aquí pido por favor evitar siempre utilizar a los animales para este tipo de cosas.

Al terminar, nos vamos a Baños de Aguasanta, sin duda uno de los puntos más impresionantes de Ecuador. Totalmente imprescindible!
El primer día solo nos dio tiempo a conocer el centro de la ciudad, que nos gustó mucho: restaurantes preciosos con todo tipo de gastronomía, rooftops para tomar algo después y muy buen ambiente.
Hotel día 4: Aldea Real Eco Friendly
Día 5. Baños y Riobamba
El desayuno de Aldea Real es básico pero sus vistas son impresionantes. Empezamos el día en un entorno precioso disfrutando del sonido del rio y las montañas que rodean el hotel.

Pasamos el día entero recorriendo las cascadas de la ruta de cascadas de Baños. Hicimos un intinerario de tres cascadas, por supuesto hay muchas más, pero nos centamos en el Manto de la Novia, el Pailón del Diablo y la Cascada Machay. Todo el recorrido lo tenéis en este post.

Son unos 20km de recorrido así que no tendrás que conducir mucho. Cada cascada requiere que le dediques bastante tiempo por lo que te recomiendo que vayas sin prisa, disfrutando de los alrededores de cada una de ellas.

Mi favorita fue la cascada Machay, donde estuvimos totalmente solos en plena natualeza, a pesar de que la más impresionante es sin duda el Pailón. En cuanto a El Manto de la Novia, tiene la experiencia de la tarabita que la hace bastante divertida y la vista panorámica es una locura!

Después del recorrido, el cual puedes finalizar haciendo canopy, volvimos al pueblecito de Baños a comer antes de ir hacia Riobamba.

Llegamos a Riobamba con el impresionante volcán Chimborazo coronando la ciudad, una de las panorámicas más especiales de la avenida de los volcanes.

Riobamba es una ciudad colonial preciosa, llena de edificios antiguos llenos de color y de hoteles boutique y cafeterías con un encanto especial.
Dimos un paseo, nos perdimos por todas sus callecitas, visitamos pequeños comercios mientras atardecería y acabamos cenando en El Delirio, un pequeño restaurante con comida super casera. Lo recomiendo!

Hotel día 5: Casa 1881 [cerrado temporalmente]
Día 6. Chimborazo y Cuenca
Tomamos rumbo hacia el volcán Chimborazo! El punto de la tierra más cercano al sol. Esto se debe a la cercanía del Chimborazo con la línea del Ecuador, donde hay un ‘abultamiento’ por así decirlo, que hace que este se acerque más al sol. Te dejo toda la información completa aquí.

Llegamos en coche al Chimborazo y a diferencia del Cotopaxi, este volcán sí es muy sencillo de visitar por tu cuenta en un coche normal, no te hará falta un 4×4 ni nada similar. Tiene la ventaja de poder hacerlo por libre a tu ritmo!

Además, puedes subir en coche hasta el parking desde el que se accede al refugio de los Hermanos Carrel, el primero de los dos.
En el refugio podrás tomarte un chocolate caliente para intentar librarte un poco del mal de altura si tu idea es subir al siguiente: Edward Whymper, a más de 5.000m de altura.

Estar tan ‘cerca’ del punto de la tierra más cercano al sol es una sensación increíble. Pese a que nos impresionó más el Cotopaxi, esta es una excursión que sin duda merece la pena hacer, y más teniéndolo tan cerca de una ciudad tan bonita como es Riobamba. Además del volcán, podrás visitar otros puntos de interés que te dejo por aquí.

Después de la visita, cogimos el coche hacia nuestro siguiente destino: Cuenca. Nuestra idea era parar a medio camino en Alausí ya que nos dijeron que volvería a funcionar el tren de la nariz del diablo, pero nada de nada. Pese a ser algo cansado el camino (casi 6 horas), las carreteras son tan bonitas que no se hace pesado. Estábamos encima de las nubes!

Llegamos a Cuenca bastante cansados por el largo viaje y fuimos directos al hotel. Nos alojamos en Del Parque Suites, un hotel colonial antiguo en pleno centro histórico, justo encima de una bonita cafetería y con buenas vistas a la ciudad. La decoración me encantó, las habitaciones son muy bonitas, pero hay que tener en cuenta que es muy ruidoso.

Hotel día 6: Del Parque Suites
Día 7. Cuenca
Amanecemos con todo el día por delante para conocer la ciudad de Cuenca! Hicimos todo el recorrido paseando, parándonos constantemente en cualquier esquina, especialmente en sus mercados: además del conocido Mercado de las Flores, hay otros improvisados en varios puntos de la ciudad!

En definitiva, disfrutando de la que me pareció la ciudad más bonita de Ecuador. Cuenca es una pasada! Te dejo todo el recorrido que hicimos para conocer la ciudad aquí:

Comimos en La Esquina, un restaurante argentino en la Calle Larga que nos recomendó una chica ecuatoriana, donde hacían ‘comida al disco’. Nos gustó mucho pero es cierto que los precios son más elevados a lo acostumbrado.

Después de otro largo pasado, terminamos el día en Terraza de Negroni, uno de los rooftops con las mejores vistas de la ciudad.

Nos fuimos a dormir nerviosos: al día siguiente nos íbamos a las Islas Galápagos! Con el despertador a las 5.00am, nos despedimos de Cuenca.
Hotel día 7: Del Parque Suites
Día 8. Llegamos a las islas Galápagos
Y llegó el día de las Galápagos! Madrugamos una barbaridad porque el camino de Cuenca hasta Guayaquil es largo y pesado, y no queríamos que hubiera ninguna posibilidad de perder ese vuelo!
Es muy importante que antes de viajar a Galápagos tengas claro todo lo que necesitas, cómo organizar el papeleo de entrada y las tasas que te cobrarán para entrar en las islas. Por eso, he preparado este post para que puedas organizar tu viaje a las Islas Galápagos de manera sencilla:

Dejamos el coche en el aeropuerto de Guayaquil, donde teníamos el vuelo a la isla de Santa Cruz. En el post mencionado anteriormente os cuento que solo se puede volar a Santa Cruz o San Cristóbal, de modo que hicimos la ida a la primera y la vuelta desde San Cristóbal, algo que recomiendo para poder aprovechar el tiempo al máximo.

Nada más bajarnos del avión, una iguana de medio metro atravesaba el camino. ¡Llegamos a las Galápagos! La verdad es que la sensación al llegar a estas islas es mágica, no sabría explicarlo pero es un lugar tan remoto y tan especial, que se te ponen los pelos de punta.
Al entrar, te sellan el pasaporte, detalle que me encanta. Y aquí viene lo malo: una tasa turística de 100$. Para los ecuatorianos es de 20$, totalmente lógico por supuesto! Asegúrate de llevar efectivo, ya que a partir de este momento los billetes de 1$ y 5$ van a volar.

A continuación esto es lo que toca:
- 1$ para el autobús que te deja desde el aeropuerto en el muelle.
- 1$ para el taxi boat que te lleva desde Isla Baltra a Isla Santa Cruz
- 5$ para el autobús que te lleva hasta Puerto Ayora, la capital.
- 20$ de tasa portuaria al llegar a Puerto Ayora.
Y después de todo esto, llegamos por fin a Puerto Ayora, donde teníamos nuestro hotel y donde se lleva acabo toda la vida en Santa Cruz.

No habíamos comido aún así que decidimos ir a ‘Empanadas Galapagueñas Milenita’, un sitio en plena calle donde dos mujeres instalan una carpa y dos mesas donde cocinan únicamente empanadas y morocho. Solo abre por la tarde. La verdad es que las empanadas en Ecuador son algo de otro mundo.

Después de comer fuimos al embarcadero a ver a todos los lobos marinos dormidos sobre él, y aprovechamos que ya no llegábamos a ninguna excursión ‘marina’ para visitar la Reserva El Chato.

Se trata de una reserva de tortugas gigantes donde viven en libertad y puedes observarlas siguiendo las estrictas normas de Galápagos: distancia de seguridad, prohibido tocar, prohibido comer, nada que les pueda perturbar lo más mínimo. Es así como consiguen que los animales convivan con los seres humanos sin sentirse amenazados.

Para terminar el día fuimos a tomarnos una cerveza (7$, aviso!) en Isla Grill y a ver el atardecer. Para llegar hay que ir en lancha de motor por 1$. La experiencia mereció la pena porque vimos tiburones de punta negra!
Te dejo por aquí toda la información sobre Santa Cruz más ampliada: cómo llegar, excursiones, restaurantes y más!

Día 9. Santa Cruz – Isla Pinzón
Nos levantamos temprano para nuestra primera excursión galapagueña: Isla Pinzón! Lo reservamos con Darwin Path. Aviso: las excursiones en las islas son muy caras. Van de 140$ a 250$, por eso elegimos muy bien cuáles queríamos hacer.

Nos recogieron a las 8.00h en Puerto Ayora, donde nos dieron nuestro equipo de snorkel y nos llevaron a la embarcación. Siempre son lanchas con grupos de unas 10-12 personas, que incluyen guía, equipo, comida y bebida.

La excursión dura unas 7h y la recomiendo mucho: las aguas son totalmente cristalinas y vimos muchísima vida marina: tortugas verdes, rayas, tiburones de arrecife y decenas de peces de colores preciosos. Además, en una de las rocas vimos un piquero de patas azules, único en las Galápagos!

Después de la excursión, volvimos agotados a Puerto Ayora, dimos un paseo y nos fuimos a cenar a Midori, un restaurante de comida nikkei que nos gustó mucho y además también está en San Cristóbal.

Día 10. Santa Cruz – Tortuga Bay + Tour de la Bahía
Tortuga Bay es una de las playas más bonitas de Galápagos y para llegar tienes dos opciones: coger un taxi boat por 10$ en Puerto Ayora o hacer una caminata de 30 minutos. Nosotros elegimos andar ya que el paseo es muy bonito, rodeados de cactus gigantes.

Una vez llegas a Tortuga Bay, entiendes el porqué de su fama. Su arena blanca parece harina y su agua cristalina es perfecta para snorkel!

Hay dos zonas: Playa Brava y Playa Mansa. La primera playa a la que llegamos fue la Brava, mucho más bonita pero con fuertes corrientes por las cuales se prohibe el baño, por lo que la recorrimos entera hasta llegar a Playa Mansa. En esta segunda pudimos disfrutar de sus aguas cristalinas y compartimos baño con varias iguanas!

Pasamos toda la mañana disfrutando de la playa y a la vuelta cogimos el bote y visitamos el Fish Market de Puerto Ayora. Es un sitio divertido, a orillas del mar y lleno de lobos marinos y cigüeñas.

Para terminar el día nos fuimos a conocer Las Grietas. Para esta visita hay dos opciones: hacerlo por libre o a través de un tour, como el Tour de la Bahía, que recorre varios puntos y termina en Las Grietas. Personalmente recomiendo hacerlo por libre ya que podrás dedicarle el tiempo que quieras!

Se trata de una hendidura de agua entre rocas donde podrás hacer snorkel en un agua totalmente calmada y cristalina y verás muchísimos peces.
Para cenar, fuimos a la calle más animada de Puerto Ayora: Charles Binford – también llamada Calle de los Kioskos o Calle de los Mariscos – y cenamos en la Trattoria de Pippo. Este restaurante lo abrió un siciliano que viajó a Islas Galápagos, se enamoró, se quedó, y montó este local italiano en el que también sirven langosta, típica de Galápagos.

Día 11. Isabela – Muro de las Lágrimas
Tocaba dejar atrás Santa Cruz e irnos a nuestro segundo destino de las islas: Isabela, la isla más grande del archipiélago. Aquí te dejo toda la información sobre Isabela más ampliada: cómo llegar, excursiones, restaurantes y más!

A las 5.30h estabamos en pie para coger el ferry. Los billetes puedes comprarlos en cualquier agencia local, en algunos hoteles u online aquí: ferrygalapagos. Yo los saqué online con antelación para no quedarme sin ellos, ya que de un día para otro puede pasar.

El bote salía a las 7.00 pero siempre hay que estar una hora antes para hacer el checkin y pasar el registro de maletas. Aquí un dato importante: elige bien el sitio donde te sientas en el ferry. Son trayectos largos y con mucho movimiento, así que siéntate lo más atrás posible para evitar mareos.
Después de 2 horas llegamos a Puerto Villamil, la cabecera cantonal de Isabela. Una vez más, los lobos marinos están por todo el embarcadero, pero el animal que reina en esta isla son sin duda las iguanas!

Fuimos al centro del pueblo en búsqueda de una tienda donde alquilar bicicletas para hacer la ruta del Muro de las Lágrimas. El precio fue de 15$ por todo el día, empezamos la ruta a las 11.00h y terminamos a las 17.00h, haciendo varias paradas largas y comiendo bocatas en una de las playas.
El sendero tiene 14km en total, ida y vuelta. El trayecto es bastante sencillo y empieza en Playa Grande, justo al final está el puesto de control.

La primera parada es La Playita, una ‘calita’ llena de iguanas donde puedes darte el primer baño de la ruta en sus cristalinas aguas.
Durante toda la ruta verás señalizados decenas de manglares y pozas, ve parando en los que más te llamen la atención!

Después de varias pequeñas playas y manglares, llegamos al camino de las tortugas, el tramo más especial de la ruta. Desde este punto, es posible que en cualquier momento una gran tortuga endémica cruce la calle. Es impresionante verlas caminando en total libertad.

Y llegamos al Muro de las Lágrimas. Isabela fue hogar de presos políticos o de crímenes menores y enfermos mentales, a los que se castigaba llevando piedra a piedra y levantando este muro sin ningún tipo de objetivo: el muro no se necesitaba para nada.

Después de la ruta, nos tomamos unas cervezas en la terraza del hotel mirando al mar y cenamos en Gracias Madre, un restaurante mexicano con buenos nachos, tacos y margaritas!
Día 12. Isabela – Los Túneles y Concha Perla
A las 7.30h nos recogieron del hotel para hacer la excursión a Los Túneles, la más famosa de la isla. El paisaje es alucinante, podrás ver infinidad de vida marina y especialmente las cuevas de tiburones te dejan sin aliento.
Lo primero que vimos fue piqueros de patas azules en rocas sobre el mar. El azul de las patitas de estos animales siempre sorprende!
Durante 20 minutos, estuvimos en una zona preciosa llena de increíbles túneles formados por rocas donde la única vegetación son enormes cactus. En esta zona no se puede hacer snorkel, pero desde arriba puedes ver inmensas tortugas nadando.

Después de visitar las formaciones, fuimos a hacer snorkel muy cerquita, y empezó lo bueno: había animales por todos lados! Vimos tortugas, mantas, caballitos de mar, y empezaron a llegar los tiburones de punta negra.
El momento más impresionante fue cuando nos tocó visitar las cuevas de tiburones de punta blanca. Había más de 20 tiburones y no podíamos apenas movernos para no asustarles.

Después de la excursión nos fuimos a Concha Perla, otro de los puntos imprescindibles de la isla: un muelle donde podrás hacer snorkel de forma gratuita y por tu cuenta. Para llegar tienes que ir al puerto y lo verás fácilmente señalizado: 10 minutillos a pie!
Las aguas son cristalinas, es un lugar muy tranquilo y puedes dedicarle el tiempo que te apetezca. Hay tortugas, peces de mil colores, y lo más increíble de este sitio es que, si tienes suerte, puedes ver incluso pinguinos! Por desgracia no fue nuestro caso.

Al atardecer nos tomamos unas cervezas con patacones con queso en Royal Rock, una terraza con vistas al mar, antes de ir a cenar a Albita Grill, un clásico de Isabela con una gran parrilla donde cocinan la pesca del día y otros platillos a la brasa.
Día 13. Isabela – Santa Cruz (Playa de los Alemanes) – San Cristóbal
Este día fue un día de tránsito: para llegar a San Cristóbal desde Isabela hay que volver a pasar por Santa Cruz, por lo que tuvimos que:
- Ferry de Isabela a Santa Cruz a las 6.00h (checkin 5.00h)
- Llegada a Santa Cruz a las 8.30h. Hay que hacer tiempo!
- Ferry de Santa Cruz a San Cristóbal a las 15.00h (checkin 14.00h)
En Santa Cruz, aprovechamos para desayunar en Bowl Acai Bar y descansar en Playa de los Alemanes, una de las más famosas de la isla. Para llegar debes coger un bote en el embarcadero por 1$ hasta Isla Grill, y de ahí pasear hasta la playa. Puedes dejar tu maleta en la oficina de la empresa de la embarcación Angel Kelly para no cargar con ella!

Llegamos a San Cristóbal
Y por fin llegamos a la última isla! Mi favorita! Nada más llegar vimos la playa del puerto llena de leones marinos. Infinitos más de los que habíamos visto hasta ahora! Es una pasada como esta isla está absolutamente llena, conviviendo con el ser humano como si nada.

Como dato, San Cristóbal es la única isla de las Galápagos con agua potable, gracias a su laguna El Junco, en el cráter de un volcán. Lo notarás sobre todo en el pelo al ducharte! (y en el ahorro en botellas de agua!)
Pasamos el resto del día paseando por Puerto Baquerizo Moreno, tomando unas cervezas artesanales galapagueñas al atardecer y cenando en Giuseppe’s, un italiano que nos recomendaron y que estaba fenomenal!
Día 14. San Cristobal – Tour 360º
Nos levantamos directos a la mejor excursión que hicimos en Galápagos: el León Dormido. Lo hicimos con Galápagos Eco Fishing en el Tour 360, que también tiene otras paradas pero esta es la más importante.
Aquí te dejo toda la información sobre San Cristóbal más ampliada: cómo llegar, excursiones, restaurantes y más!
Una vez listos y en la embarcación, nos empezaron a seguir cientos y cientos de delfines. El tour empezó mejor imposible!

Y llegamos al León Dormido (o Kicker Rock), una formación volcánica considerada uno de los mejores sitios de snorkel del mundo. Durante una hora entera nadamos con lobos marinos, rayas, tortugas, tiburones de punta blanca y negra, peces endémicos y… tiburones martillo! Nuestro objetivo era conseguir verlos y vimos a un banco enorme de ellos!

Los lobos marinos nadaron con nosotros durante toda la hora. No pararon de dar vueltas y jugar con todos los buceadores! Según nos dijeron, si les molestas pueden tener mal humor, pero no hubo ningún incidente.
Como no puedo subir videos por aquí, os dejo este enlace para que podáis ver el resumen de nuestro snorkel por aquí! Además, en stories destacados tengo todos los videos de nuestros días en las islas, así que si quieres, sígueme :)! https://www.instagram.com/reel/CzjuIvSrR0i/

Después del León Dormido fuimos a Bahía Sardina, una playita llena de lobos marinos tomando el sol. Pasamos un buen rato descansando entre ellos, dandonos un baño tranquilo y disfrutando de la pausa.
El siguiente punto de snorkel fue la Bahía Rosa Blanca. Esta bahía tiene dos atractivos: una de las playas más bonitas de la isla gracias a su arena, y la ‘laguna de tiburones’, donde nuevamente pudimos ver muchísimos!
Una vez terminada la excursión, volvimos al pueblo agotados directos a cenar y a la cama!
Día 15. San Cristóbal – La Lobería + Tijeretas + Playa Punta Carola y Playa Mann
Nuestro segundo día en San Cristóbal lo pasamos haciendo excursiones por libre y disfrutando de las paradas con calma.

Empezamos en La Lobería, una playa llena de lobos marinos donde relajarte y tomar el sol o hacer snorkel con tortugas. El agua estaba super clara y pudimos ver un montón prácticamente en la orilla!
Para llegar tendrás que recorrer un sendero natural de unos 10 minutillos hasta esta pequeña colonia de lobos!

Después de la jornada de playa, volvimos a Puerto Baquerizo Moreno a comer en una de sus terrazitas y nos fuimos directos a una costa de la isla que nos encantó, con tres paradas: Tijeretas, Punta Carola y Playa Mann.
La Bahía Tijeretas es un sitio muy guay para hacer snorkel por tu cuenta! El agua es cristalina y hay mucha visibilidad debido a sus pocas corrientes. Es similar a Concha Perla en Isabela pero a mi me gustó más esta zona!

En Playa Punta Carola nuevamente podrás rodearte de lobos que toman el sol junto a las toallas de la gente, y ver el atardecer. Es una playa muy bonita, con 300m de arena y rocas.

Estuvimos un rato y nos fuimos a Playa Mann, que nos encantó porque había un bar, algo muy poco frecuente en las islas: no suele haber nunca para no ensuciar las playas. Eso sí: todo de cristal y una fianza que te devuelven al devolver la botella de tu bebida! Por eso, ver el atardecer con una cerveza fría fue un gran lujo.
Volvimos al puerto a cenar en El Descanso Marinero y a casi casi llorar por ser nuestra última noche en las islas.
Día 16. San Cristóbal – Guayaquil
Nos levantamos muy temprano porque queríamos aprovechar las últimas horas en la isla. Repetimos snorkel en Tijeretas, nos tomamos una algo en el puerto, y asumimos que nuestros días en Galápagos habían acabado.
Cogimos el vuelo hasta Guayaquil, donde la situación de seguridad en el momento en que llegamos no era buena. Tanto en el hotel como en la embajada nos recomendaron salir poco o nada.

Solo pudimos visitar el Cerro Santa Ana, el Puerto, la calle Numa Pompilio y parte del Malecón 2000. Especialmente el cerro y la calle Numa Pompilio nos gustó mucho, todo adoquinado, llena de colores, grafittis y pequeñas galerías de arte. Un lugar tranquilo donde pasear con calma.

Comimos en Mami-T, un sitio de mariscos que recomiendo. Nos dio mucha pena no poder conocer la ciudad como nos hubiera gustado, ya que lo poco que vimos nos gustó mucho. Volveremos!
Hotel día 16: Casa Las Peñas B&B
Día 17. Guayaquil – Madrid
Y vuelta a Madrid 🙂 Se acabó uno de los viajes más increíbles de mi vida.
Si estás buscando un destino en Sudamérica y todavía no has decidido cuál, te recomiendo también ver mi diario de viaje en Perú. Otro destino imprescindible que no dejo de recomendar!


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