Emilia Romaña es una de las regiones más increíbles de Italia y sobre todo, de las más completas. Su gastronomía es única, sus ciudades están llenas de historia y arte y tiene paisajes inigualables. Aquí te cuento cómo aprovechar al máximo 4 días allí!
Los imprescindibles de Emilia Romaña
Esta región tiene muchísimas ciudades y pueblecitos que merece la pena visitar, además de la obligación de probar su gastronomía, diferente en cada uno de ellos. Para una ruta de 4 días, te recomiendo que no te pierdas Bolonia, su capital, Ferrara, Parma, Módena, Reggio Emilia y Rávena. Con estas 6 paradas conocerás los lugares más importantes de Emilia Romaña!

¿Cómo moverse?
Hay varias formas de moverse por la región. Para mi gusto, la mejor forma es alquilar un coche, ya que te permitirá tener mucha más libertad para ir de un sitio a otro a tu ritmo, haciendo todas las paradas que quieras y, además, suele ser sencillo (que no barato) aparcar en cualquier parking.
Si no quieres coger el coche, otra muy buena opción es el tren: las principales ciudades están conectadas por trenes de Trenitalia e Italo, que además salen cada poco tiempo y están bien de precio. El autobús puede ser otra opción, pero es más lento y tiene menos frecuencia.
¿Dónde dormir?
Mi recomendación es que hagas base en una única ciudad, aunque tengas que conducir más. Y como hay que elegir una, sin duda elegiría Bolonia, la capital. En mi primera visita ya escribí sobre qué ver en 24h en Bolonia.

Ahora sí, ruta de 4 días por Emilia Romaña
Ahora que ya tenemos dónde hacer base y cómo movernos, llega el momento de elaborar la ruta por la región! Así repartí los 4 días para aprovechar al máximo posible:
Día 0. Llegada a Bolonia
Llegamos a Bolonia tarde pero con tiempo suficiente para ir a cenar mis tagliatelle al ragú favoritos, los de Trattoria da Me. La recomiendo siempre que puedo y es que, aunque hay que reservar con bastante antelación, merece demasiado la pena tanto el plato como el sitio!

Con la panza llena, nos vamos a la cama para madrugar mañana!
Día 1. Parma, Reggio Emilia & Módena
Empezamos el día conduciendo una hora hacia Parma, famoso en el mundo entero por el Prosciutto y el Parmigiano Reggiano! Me enteré de que este título existía precisamente buscando información de Parma, y es que fue declarada Ciudad Creativa de la Gastronomía por la UNESCO en 2015!

Parma
Pero tiene mucho más: la Catedral de Parma es una de las más impresionantes de la zona, el Teatro Regio es uno de los teatros de Ópera más importantes de Italia – de hecho, es que Parma es la cuna del compositor Giuseppe Verdi – y en el Palazzo de la Pilota, además del Teatro Farnese y del Museo Arqueológico, tiene la Galleria Nazionale, donde podrás ver obras de Leonardo da Vinci entre otros.

¿Y qué mas hacer en Parma? Puedes visitar una fábrica tanto de Parmigiano como de Prosciutto, pasear por el Parco Ducale, visitar la casa de Verdi a las afueras – Villa Verdi – o apuntarte a un tour gastronómico!
Reggio Emilia
A solo 30 minutos está Reggio Emilia, nuestra segunda parada del día! Aunque menos conocida que Parma o Módena, merece mucho la pena hacer esta parada: es una ciudad preciosa, tranquila, y menos turística.

Para visitar sus atractivos principales necesitarás poco tiempo, y realmente dando un paseo te encontrarás con todos ellos. Pero si quieres seguir una guía, no te pierdas la Piazza Grande – o Prampolini – rodeada por los edificios más importantes de la ciudad: la Catedral de Reggio Emilia, la Torre del Bordello y el Palacio del Obispo.

Continúa por la preciosa Basílica della Ghiara, el Teatro Municipale Valli y termina recorriendo la Via Emilia, su calle principal, llena de cafeterías, trattorias y tiendecitas.
Si coincide que estas aquí a la hora de comer o cenar, aprovecha para probar una de las especialidades de Reggio Emilia: los tortelli di zuca, pasta rellena de calabaza! Además, aquí también podrás ver fábricas y lugares especializados en Parmigiano Reggiano: no solo le pertenece a Parma!
Módena
Y para terminar el día, Módena! Seguimos la ruta en la tierra del vinagre y de los motores. Nada más llegar sabía que iba a ser una de mis ciudades favoritas y no falló: es uno de esos lugares en los que te quedarías una temporada, disfrutando de todo lo que ofrece.

Empezamos por su impresionante Duomo de arquitectura románica, y es que la Catedral de Módena es Patrimonio de la Humanidad. Pero no solo el Duomo: también su campanario de más de 80m, llamado Torre Ghirlandina y la Piazza Grande, donde se encuentra.

Junto con el Palacio Ducal, donde ahora se encuentra la Academia Militar de Módena, estos son los puntos imperdibles de la ciudad. Sin embargo, te aconsejo que nuevamente te pierdas por todas sus callecitas, disfrutes de monumentos más humildes como Santa Maria della Pomposa, y pruebes su vinagre acompañado de lo que sea!

Si eres amante del automovilismo, entre Módena y Maranello tienes el famoso Museo Ferrari! Y si eres un apasionado de la gastronomía y tu presupuesto te lo permite, aquí está uno de los mejores restaurantes del mundo: Osteria Francescana. Y sino, no te preocupes porque vas a comer fenomenal en prácticamente todos sitios!

Día 2. Rávena
Empezamos el día conduciendo una hora desde Bolonia hacia Rávena, la que fue la capital del Imperio Romano de Occidente y como tal, tiene un legado y una historia que la hacen única.
Sus mosaicos bizantinos son parte de su fama, y es que son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los más importantes los encontrarás en la Basílica de San Vital, el Mausoleo de Gala Placidia y la Basílica de Sant Apollinare Nuovo.

Otro dato curioso de Rávena es que es donde se encuentra la tumba de Dante Alighieri, y también puedes ir a su museo, el Museo Dante.
Además de todos estos lugares imprescindibles y llenos de historia, recomiendo aprovechar y conocer el Mercado Coperto de Rávena, un mercadito hecho con mucho gusto donde disfrutar de algunos productos de la gastronomía de Rávena, como las piadinas.

Después de todo el día por Rávena – con toda la calma, la verdad! Si te apetece ir más todo terreno, puedes aprovechar y visitar Rímini! – volvemos a Bolonia para cenar. Mañana nos vamos a Ferrara!
Día 3. Ferrara
Hoy pasamos el día en Ferrara, una de las ciudades más completas de la ruta, que vuelve a ser Patrimonio de la Humanidad.
Su historia está bajo el legado de la familia Este, una dinastía renacentista considerada una de las más importantes de Italia: desde el XIII hasta el XVII, gobernaron y convirtieron Ferrara en una de las primeras ciudades con urbanismo renacentista, además de dejar palacios, castillos e Iglesias que a día de hoy son imprescindibles para conocer su historia.

El Castello Estense es el punto más impactante de la ciudad: un enorme castillo del siglo XIV rodeado por un foso lleno de agua, que primero fue fortaleza y posteriormente la residencia de la familia. Lo mejor de todo es que se puede entrar y visitar algunas de sus estancias, todavía decoradas como en su época, además de prisiones subterráneas.

La Catedral de San Giorgio, la Piazza Trento Trieste y el Palazzo dei Diamanti son paradas imprescindibles en tu ruta, pero Ferrara también tiene callecitas medievales empedradas, pasadizos, la Via delle Volte… Es el lugar ideal donde perderse y comiendo unos cappellaci di zucca!

Día 4. Bolonia
Ahora sí, después de pasar 4 noches en Bolonia y paseándola siempre a final del día para ir a cenar, le dedicamos un día completo! Como comentaba al principio, ya conocía la ciudad y escribí un post sobre qué ver en 24h en Bolonia, por lo que tenéis allí todos los detalles!

La verdad es que esta segunda vez me gustó incluso más. Es una ciudad preciosa que patear durante horas descubriendo no solo sus monumentos, también sus preciosos soportales llenos de vida – tiene hasta 40km de soportales! – que además son Patrimonio de la Humanidad.

La Piazza Maggiore, la Piazza del Nettuno con su fontana a pocos pasos, las torres de Bolonia – Garisenda y Asinelli, desde la que podrás tener vistas panorámicas a la ciudad si subes sus 500 escalones – la preciosa Universidad, la más antigua del mundo occidental, sus decenas de mercados, sus terrazas improvisadas, la Via Rizzoli, el Oratorio de Santa Cecilia… Hay muchos puntos imperdibles en esta preciosa ciudad!

Pasamos el día entero recorriéndola, comimos nuestro último ragú – esta vez en tortellini – compramos tooodos los productos gourmet posibles, y terminamos así el viaje por Emilia Romaña. Volvería mañana!

Gastronomía de Emilia Romaña
Y para finalizar, una recopilación de todo eso que no puedes dejar de comer en la cuna de la comida italiana! Como habréis visto en la ruta, cada sitio tiene su especialidad, pero siempre está bien tenerlo todo a mano!
- Tagliatelle al ragú – Lasagna alla bolognese. Bolonia
- Cappelleti o Cappellaci di zucca. Ferrara y Reggio Emilia
- Piadina. Rávena
- Parmigiano Reggiano. Parma y Reggio Emilia
- Prosciutto di Parma. Parma.
- Aceto balsámico. Módena
- Mortadela. Bolonia
- Tortellini in brodo. Bolonia

Y para beber, el vino más tipico de la región es el lambrusco, especialmente en Módena, y el Albana, vino blanco.
Y hasta aquí la ruta por la preciosa Emilia Romaña 🙂 Volveré seguro a disfrutar de estas ciudades y su gastronomía y recomiendo mucho este viaje! Os dejo más rutas por Italia en su página y aquí abajo en artículos relacionados!




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