Guatemala es uno de mis destinos favoritos. Lo tiene todo: preciosas ciudades coloniales, pueblecitos llenos de encanto, una naturaleza impresionante – volcanes, lagos, manglares… – ruinas mayas y las playas del Caribe y el Pacífico.

Además, me sorprendió mucho la gastronomía: sus famosas pupusas, sus guisos, y esa mezcla mexicana-peruana de la zona de costa que tanto me gusta. Ah, y por supuesto, sus artesanías. Los mercaditos llenos de colores, tanto en textiles como en cerámicas, son uno de sus grandes encantos. Todo esto en un país fácil de recorrer por su tamaño y accesibilidad.

Esta ruta por Guatemala se centra en el sur del país, con la firme intención de volver y recorrer todo lo que me dejé por falta de tiempo. Mi ruta fue de 8 días y visité Antigua Guatemala, Lago Atitlán, Chichicastenango y el Paredón. Para mi próximo viaje dejo pendiente la subida al volcán Acatenango, el Parque Nacional Tikal, Semuc Champey, la Isla de Flores y cambiar el Pacífico por el Caribe, pasando unos días en Livingston. En resumen: si tienes unos 20 días, podrás conocer prácticamente todo Guatemala!

Día 1. Antigua Guatemala
Nada más aterrizar en Ciudad de Guatemala, teníamos un coche esperándonos para ir directamente a Antigua. Cuando viajamos, la capital no estaba en un buen momento a nivel seguridad, y como tampoco tenía demasiados días, preferí priorizar otros destinos.

Después de 2 horas, llegamos a Antigua: una de las ciudades más bonitas que he visitado en mi vida. Qué preciosidad de lugar! Callecitas coloniales empedradas, mercaditos improvisados, fachadas llenas de color, cafeterías preciosas, puestecitos de pupusas, y coronando todo ello, volcanes, uno de los sellos de identidad del país.

Además de perderte por sus calles, es imprescindible que visites algunos puntos de la ciudad: el Arco de Santa Catalina, una de las imágenes más icónicas de la ciudad con el volcán detrás; el Parque Central, con edificios históricos como la Catedral de San José o el Palacio de los Capitanes Generales; la Iglesia de la Merced, una de las más bonitas, conocida por su fachada barroca blanca y amarilla; las Ruinas de Santa Clara y, si tienes tiempo, subir al Cerro de la Cruz para lograr vistas panorámicas.

Una vez haz visitado todos estos puntos, solo te queda disfrutar de los mercaditos de artesanías como El Carmen o tiendas como Nim Pot que también tienen textiles o artesanías, u otras de productos locales como la Tienda de Doña Gavi. Probar el café guatemalteco en cafeterías como Alegría Café, Doce Onzas o Café Boheme, ir a tomar algo a sus miradores con vistas el Volcán de Agua como Antigua Brewing, de cerveza artesanal, y por supuesto, tomarte tus primeras pupusas!

Si después de todo esto te sobra tiempo, puedes ir al Museo de la Ciudad Antigua, hacer una degustación de café o chocolate, y terminar viendo el atardecer en Café Sky.
En cuanto a alojamientos, Antigua tiene hoteles preciosos. Me quedé en Palacio Chico 1948, justo al lado de las Ruinas de Santa Clara, y lo recomiendo! Buena ubicación, muy guatemalteco y desayuno tradicional!

Día 2. Lago Atitlán
Para llegar a nuestra siguiente parada cogimos un shuttle-mini bus compartido, que tardó unas 3 horas hasta Panajachel, la ciudad principal del Lago Atitlán y en la que hicimos base los siguiente 2 días.

El Lago es uno de los sitios más impresionantes de Guatemala, y está considerado como uno de los lagos más bonitos del mundo. Un enclave único, rodeado de volcanes de más de 3.000m y pequeños pueblos mayas, donde verás algunos de los atardeceres más bonitos del país.

El plan aquí es recorrer los pueblitos alrededor del lago, cada uno con su propia esencia, pero todos tranquilos y auténticos. La mejor forma de hacerlo generalmente es en lancha.
Empezamos nuestra ruta cogiendo un barquito desde el embarcadero de Panajachel hacia San Juan La Laguna, uno de los pueblos más turísticos pero que sin duda merece la pena.


Además de pasear por su calle principal y subir su cuesta llena de colores, tanto en el suelo como en los paraguas que cuelgan, hay varias cosas que no puedes pederte, como pasear por la Calle de los Farolillos y descubrir sus murales, y subir el cerro Kiaq’Aiswaan, donde tendrás vistas panorámicas.

Después de San Juan la Laguna fuimos a San Pedro la Laguna. Nos llamaron la atención las playitas del lago, donde los locales lavan y tienden su ropa y los turistas toman el sol y alquilan kayaks para navegar con los volcanes de fondo.

También nos encantó el interior del pueblo, con un montón de terracitas y barbacoas improvisadas en las entradas de las casas. San Pedro es mucho más pequeño, más tranquilo y menos turístico que San Juan. Fue de los que más nos gustó!

Para terminar el día volvimos a Panajachel, donde pudimos ver nuestro primer atardecer en Atitlán con una cerveza Gallo. Después, fuimos a cenar pupusas a Cheros Bar, un sitio bastante local con un montón de sabores de pupusas que estaban deliciosas!

Día 3. Chichicastenango
Desde Panajachel, cogimos un shuttlebus 2 horas hasta Chichicastenango (o ‘Chichi’), era día de mercado! Y es que dos veces a la semana, los jueves y los domingos, se celebra en este pequeño pueblo el mercado indígena más grande de Centroamérica.
El mercado de Chichi es cultura y tradición guatemalteca: mujeres con preciosos trajes típicos elaborando pupusas o tamales, comerciantes vendiendo textiles, bordados y todo tipo de artesanías tradicionales, todo ello rodeado de iglesias coloniales donde las flores y el incienso son protagonistas de sus entradas.

La Iglesia de Santo Tomás, construida sobre un templo maya, es uno de los lugares que si o si debes visitar en Chichi. Mezcla tradiciones católicas e indígenas y es uno de los sitios donde verás los rituales de los que te hablaba antes: incienso, flores y velas de colores.
Y si tienes más tiempo, para terminar el día puedes visitar el Cementerio, que seguro te llama la atención por la cantidad de colores vivos dibujados en las tumbas. Seguramente en tus días por Guatemala verás que los cementerios nada tienen que ver con los de otros países: son alegres y coloridos. Y este de Chichicastenango, especialmente.
Después de un día entero por este precioso pueblecito, y con las manos llenas de preciosos recuerdos guatemaltecos, volvemos a Panajachel!
Día 4. Lago Atitlán
Nuestro último día en el lago Atitlán! Tuvimos el día entero bastante relax así que desayunamos en la azotea de Little Spoon y aquí quiero contar algo que puede resultar interesante:
En Panajachel hay MUCHOS perros en la calle. Muchos de ellos en mal estado. Cuando estuvimos, una familia se enamoró de una perrita que les siguió durante toda su estancia, y la dueña de Little Spoon les comentó que ella podría ayudarles a llevársela con ellos a su país, en este caso Suecia. Me parece un dato interesante que podría ayudar a muchos perritos, así que lo dejo por aquí, porque además me parece una gran labor por su parte.

Seguimos el día visitando Santa Catarina Palopó. Para llegar cogimos un tuktuk, aunque también se puede llegar en kayak, está muy cerca! Es uno de los pueblos más fotogénicos del Lago, gracias a sus casas de colores con diseño tradicional. Realmente es solo una callecita muy tranquila, en 10 minutos lo ves!
Después, fuimos a visitar San Marcos la Laguna. Este pueblecito es conocido por los retiros espirituales y el yoga, y la verdad es que se nota! Muchos espacios de meditación, centros de respiración… Es el más ‘relax’ de todos con diferencia!
Los restaurantes son, en su mayoría, vegetarianos y veganos y tiene unas cafeterías de especialidad con mucho encanto. Para terminar tu visita, puedes ir hasta el embarcadero y darte un baño en el lago!

El resto del día lo pasamos navegando en Kayak por Panajachel, tomando una cerveza en una de sus pequeñas playitas, disfrutando de la calma de la zona y viendo el último atardecer en esta zona del país.
Día 5, 6, 7. El Paredón
Nos levantamos directas a coger nuestro shuttle a El Paredón para pasar unos días en el Pacífico guatemalteco. El camino es de unas 5 horas más o menos, con un final muy divertido: de repente, verás tu transporte sobre una balsa de palos y tú fuera navegando con él.

El Paredón es un pequeño pueblecito de costa que desde hace pocos años se ha convertido en destino de surfistas, pero todavía no han llegado los resorts ni el turismo masivo, por lo que mantiene su esencia, su ambiente relajado y sus playas salvajes. Tiene un único supermercado, poquitos restaurantes y arena de playa por todo el pueblo.

Sus playas de arena volcánica negra son seña de identidad del Paredón, pero también sus manglares y sus atardeceres: uno de los mejores planes de esta zona es coger tu cerveza Gallo e irte a la playa, seguramente con la música del Cocori Lodge de fondo – el hostel con más fiesta de la zona – y observar cómo cae el sol en el Pacífico, con los últimos surfistas del día y parapentes sobrevolando la zona.


Estos días los dedicamos a eso: comer aguachiles, ceviches, camarones fritos y tacos; tomar el sol, ver esos atardeceres, hacer el tour por los manglares y, en definitiva, disfrutar de la tranquilidad de la zona.

Algunos de los restaurantes que más recomiendo son:
- Pez Paredón. Increíble el aguachile y los tacos de costra.
- Cafecito del Mar. Para desayunar o merendar 🙂
- Delicias del Mar. Para un pescadito a la brasa.
- Zicatela. Comida mexicana.

Día 8. Antigua Guatemala
Y volvemos a Antigua! El viaje empieza y termina aquí en esta preciosa ciudad. Como ya habíamos visto todos los imprescindibles, solo nos quedaba disfrutar de pasear por todas sus calles otra vez, sin rumbo, entrando en todas las pequeñas tiendecitas, despidiendonos de su gastronomía en lugares como El Rincón Antigueño, de las vistas al Volcán del Agua, y de todos sus colores y rincones preciosos.

Día 9. Antigua Guatemala & vuelta a Madrid
Un último desayuno en Alegría Café, una visita a la Tienda de Doña Gavi para comprar productos locales, y con mucha tristeza, nos despedimos de Guatemala! Cogimos un transfer directo hacia el aeropuerto de Ciudad de Guatemala, con la certeza de que volveremos a visitar todo lo que nos dejamos: el norte y el Caribe!

Hasta pronto país precioso ❤

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